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Patrimonio Artístico
Ornamentación de la Ermita en el S.XVIII
Artículo de Miguel Ángel Sánchez García publicado en el Programa oficial de la romería 2009. Describe la historia del retablo, la verja y las pinturas

LA ORNAMENTACIÓN DE LA ERMITA EN EL SIGLO XVIII: UN RETABLO,

UNAS PINTURAS Y UNA VERJA.

Santuario Ntra. Sra. de la Carrasca en Villahermosa

 

            En el programa de festejos del año pasado escribía sobre las obras de albañilería que se realizaron en el santuario durante el siglo XVII: la reedificación de la capilla mayor y del resto de la ermita así como la construcción del camarín. Como continuación de aquellas noticias ofrecemos este año otras sobre la decoración del santuario durante el primer cuarto del siglo XVIII.

            El retablo: Es, sin duda, el elemento decorativo esencial de la ermita y conviene describirlo brevemente. La parte inferior es un zócalo o banco quebrado, sobre el que se asienta el cuerpo principal que está formado I por tres calles separadas por columnas salomónicas. En las calles laterales, muy estrechas, encontramos sendas tablas pintadas que bien pueden representar a los padres de la Virgen (santa Ana y san Joaquín) o a la propia Virgen y san José. En la calle central encontramos una amplia hornacina, que tiene una base escalonada, y está rematada en semicírculo, en su parte interna hay una doble fila de espejos, y alrededor las cabezas de ángeles y serafines alados junto a motivos florales; con cierta profundidad, hacía el camarín dicha hornacina servía para exponer la imagen de la Virgen. El cuerpo superior tiene forma semicircular y también queda dividido en tres partes, como prolongación del cuerpo principal, pero ahora la separación se realiza mediante estípites. La ornamentación de este cuerpo superior son formas vegetales retorcidas, que incluso exceden los límites del mismo, pero el elemento que domina la parte central de este cuerpo superior es una encina pequeña o carrasca, con abundantes raíces, referencia evidente al lugar en que se apareció la Virgen, de donde procede su advocación.

            Desconozco tanto la fecha en la que se realizó el retablo del santuario, aunque es bastante probable que se fabricase a comienzos del Setecientos[1], como el nombre de su autor. Sin embargo, gracias a un documento conservado en el archivo municipal, si conocemos el nombre del artista encargado de dorarlo en 1720. En efecto, según un memorial fechado el 26 de marzo de 1720, Juan Bautista Vellido, natural de la ciudad de Valencia, que se había instalado en Villanueva de los Infantes, se comprometía, a realizar el dorado del retablo de la ermita de Nuestra señora de la Carrasca en tal año. El mayordomo del santuario, don Femando sancho Abat y Villegas, o su sustituto, le pagaría por su trabajo 5.250 reales en tres pagas de 1.750 reales cada una: la primera, sería "de contado", la segunda, mediada la obra y la tercera, una vez finalizada, siempre Y cuando, los maestros que la reconociesen, la diesen por bien acabada, pues en caso contrario no cobraría el último plazo. En cuanto al modo y manera en que había de ejecutar la obra, reproducimos a continuación el memorial que incluye los requisitos para ello.

 

            "Condiciones del modo,  y como se a de dorar el retablo de Nra. Sra. de la Carrasca.

            Primeramente tenga obligación el maestro que hiziere dicha obra de sacudir y limpiar el retablo y picar todos los nudos y la tea y restregar bien con ajos y darle un vaño que tenga dos partes de agua y una de cola con muchos ajos yrviendo para asegurar la obra.

            Mas, después de seco aia de dar un vaño de yeso pardo con cola que esté claro y pasado por zedazo de seda!

            Mas, después de seco, tenga obligazi6n de encañamasar con cola fuerte, todas las juntas, y rajas, y los nudos peligrosos de saltar y después de seco le a de dar otro vaño de yeso pardo algo más espeso que el primero. Más después de seco, tenga obligazi6n repastezerle  y darle un vaño al mismo tiempo de yeso pardo algo más espeso para ygualar todos los oyos.

            Mas, después de seco, tenga obligazi6n de darle una mano de gacha, y al mismo tiempo otra más clara para ygualar el cordel de la madera. Mas, tenga obligazi6n después de seco de escarcatarle y lixarle bien y destapar los sentidos de la talla, y darle otro vaño de yeso pardo con cola clara que esté algo espeso según pide el arte;  advirtiendo que las colas han de ser todas de un temperamento, ni floxa ni fuerte, y todo a de estar pasado por zedaza de seda espesa, y a todas las manos que fuere nezesario se a de yr Iixando. Después de estas diligencias se le ha de dar un vaño de yeso mate bien claro y restregado; después de seco se le ha de dar otro vaño del mismo yeso más espeso y se ha de proseguir asta cinco vaños del mismo yeso. Después le ha de dar una mano de bol muy claro y restregado y la templa ha de ser una parte de agua y otra de cola que ni esté fuerte ni floxo.

            Mas, se le ha de dar tres vaños de bol que vaia suviendo el uno más espeso que el otro y si el maestro reconoze que nezesita para mexoría de la obra algún vaño más, tenga obligazión de dársele y lo ha de hazer según conciencia y pide el arte.

            Mas tenga obligazión antes de dorar, de sacudir con unas plumas suaves y un esparto nuevo y machacado vaya puliendo todo el bol para más suavidad, y después de estas diligencias tenga obligazión de dorarle todo de oro fino y bien bruñido que no sea como otros que están todos manchados y a medio bruñir y cada vez que se sacude se le va cayendo la mitad del oro. Tanvién tenga obligación de picar los campos de las quatro colunas, después de doradas y bien vruñidas para distinguir la talla y hermosear la obra y si en el pedestral reconoze el maestro que ay algunos campos que se puedan picar tenga obligazión de hazer algunos ramos picados. Tanvién las flores que están entre los espexos tenga obligación de estofarlas al natural como más convenga. Tanvién los ángeles y serafines tenga obligación de encamarles de carne natural, primero al mate después al pulimento de modo que ningún maestro halle falta en ellos; así mismo tenga obligación el trono de Nra Señora de hacerle a ymitazión de nuves de plata molida de modo que por ningún tiempo se manche u de oro bruñido y estofado imitando en las colores a las nuves (esto será elección del dueño de la obra) tanvién tenga obligación de dorar el marco del frontal como más convenga para la permanencia todo tenga obligación de hazerlo según conciencia y pide el arte y que ningún maestro halle falta en ello. Tanvién tenga obligación el maestro que hiziere la obra de dar fiador abonado por si acaso la obra no está según condizión y conciencia: a costa del fiador puedan vuscar y vusquen el maestro de más havilidad que hubiere en la Mancha; esto es acabando la obra le pareze a dicho dueño de ella que no está según conciencia. Tanvién pueda el maestro vuscar otro maestro de su parte para que entre uno y otro juren y declaren la verdad.

            Mas tenga obligación el dueño de la obra de dar puesta en la ermita de Nra Señora la madera que fuere menester para los andamios. Tanvién el dinero en que se ajustare dicha aura en tres pagas. La primera antes de empezar la obra. La segunda a la mitad de la obra y la tercera incontinente que se acave la obra.  Y se advierte que si el dicho dueño de la obra pidiere alguna mexora además de las condiciones, tenga obligación de pagársela al dicho maestro que hiziese la obra.

            Más si el dueño de la obra quisiere traer los materiales a su gusto y costa no tenga obligación el maestro de dar fiador sino que cada semana se le vaia entregando el material que fuere gastado y pueda reservar el dueño una parte de aquellas tres en que se ajustase la obra para en estando acavada la obra ver si está según conciencia y condiciones y si estuviese incontinente se le pague lo que se le deviere sin detenzión.

            Advertencia que después de aparexado el retablo con los vaños dichos si éstos están bien dados, aunque le den con un mazo no saltara.  (Firmado) Juan Bautista Vellido[2]

 

            Pinturas de la capilla:   El trabajo de dorado del retablo realizado por Juan Bautista vellido tuvo que satisfacer plenamente al concejo, al párroco y al mayordomo de la ermita. puesto que poco después de haber terminado el encargo de dorar el retablo, convinieron con el mencionado artista que pintase la capilla mayor del santuario, poniendo en ella siete cuadros, , como recoge la siguiente escritura de obligación, fechada el 16 de febrero de 1721.

 

       "Sépase por esta pública escriptura de obligazi6n como yo Juan Baptista Vellido natural de la ciudad de Balencia y vezino de villanueba de los Infantes estante en esta de Villahermosa ottorgo y me obligo a pintar la capilla de la hermita de nuestra Señora de la Carrasca sita en el término y jurisdizi6n de esta villa, al olio y a poner en ella siete quadros de los misterios de nuestra Señora, el de arriba con marco dorado y los demás quasi con marco dorado y a dar finalizada la dicha obra para el día de nuestra Señora de septiembre que biene deste año, dándoseme para comprar colores y otros ingredientes que se nezesitan para pintar y por mi travajo y ocupazi6n tres mill reales de ve1l6n, y attento a que de presente por el mayordomo del caudal de dha santa y magen se me an entregado, por quenta de dichos tres mill reales, quatrozientos y cinquenta reales en trienta fanegas de trigo me doy por contento y entregado a mi voluntad renuncio las leies de la entrega prueba y demás del caso y con la restante cantidad se me a de hir acudiendo como se pueda por el dicho maiordomo para colores y fenezida la dicha obra se me acavará de pagar, y si por algún acontezimiento las mandas que están ofrezidas por los debatas para ayuda a ella no se pudiese cobrar en el todo el agosto de este presente año e de aguardar por mill reales a el agosto del año que biene de mill setezientos y veinte y dos y es condizi6n que acavada la dicha obra queda a el adbitrio de dicho mayordomo y cura desta dicha villa traer el pintor que gustaren para que reconozca si está echa o no a toda satisfazci6n y no dándola por buena pierdo lo que me hubiere dado el dicho maiordomo y vajo de estas condiziones y expresiones hago dha obligazi6n con todas las cláusulas fuerzas vínculos requisitos y circunstancias que para su maior subsistenzia y validazi6n se rrequieran y sean nezesarias; y al cumplimiento de lo que dicho es obligo mi persona y vienes muebles y raízes y por haver doy poder cumplido a las Justizias y Juezes de su Majestad que me sean competentes para que a ello me conpelan y apremien como por sentenzia difinitiva pasada en autoridad de cosa juzgada renuncio las leies fueros y derechos de y la general en forma, en cuio testimonio la otorgo según y como dicho es ante el presente escribano de su Majestad público y del ayuntamiento en la villa de Villahermosa en diez y seis días del mes de febrero de mili setezientos y veinte y un años, siendo testigos Alfonso de Moya Gallego, Diego Manuel Simarro y Francisco Garrido vecinos desta dicha villa, firmó el otorgante que yo el escribano doi fe conozco" (Firmado) Juan Bautista Vellido, ante mí, Francisco de Antequera Montiel[3]"

 

            No he podido averiguar nada sobre este particular; por tanto, ignoro si el artista pintó estos siete cuadros, y en caso de que así fuese, cómo eran y qué pasó con ellos. En este punto, es conveniente recordar que en la sacristía del santuario hay un cuadro que representa a san Jerónimo que fue donado, como limosna, por Juan de Castro, vecino de La Solana, en 1708, según una inscripción que aparece en el marco. Hace algunos años, Santiago Bellón, realizó sobre dicho cuadro un documentado estudio, que fue publicado en el periódico local El Santuario. La voz de Villahermosa, julio-agosto 2003, n° 262, págs. 23-25. Por cierto, que allí decía que su restauración era de "extrema urgencia", pero lamentablemente no se ha llevado a cabo.

 

            La verja: Junto a los trabajos encargados y/o realizados por Juan Bautista Vellido en los años de 1720 y 172 1 en el santuario, hay que referir la construcción de la verja que, aún hoy, separa la capilla mayor del resto de la ermita. Hay que empezar por señalar que era muy frecuente construir rejas con el fin de cerrar capillas o coros, particularmente. Algunas de estas obras de rejería son de tal maestría que sus artífices eran verdaderos artistas. No es éste el caso que nos ocupa, pues la verja de hierro que se construyó para el santuario es bastante sencilla, y sólo aparece un poco decorada en su coronamiento con formas vegetales, un escudo, corona y cruz.[foto]

      Tenemos constancia de que fue realizada en 1731[4] por Francisco Castellanos, maestro de escopetero y cerrajero, vecino de Villanueva de los Infantes, y Juan Gallego Castellanos, maestro de herrero, vecino de Villahermosa[5], a quienes se la había encargado don Fernando Sancho Abat y sandoval[6]. Este personaje, que por aquellas fechas ocupaba el cargo mayordomo de la ermita y caudales de Nuestra Señora, era caballero de la Orden de Santiago y capellán de honor de Su Majestad, y no desaprovechó la ocasión del encargo para dejar constancia del mismo así como de su condición de caballero y su cargo de honor, como queda patente en las tres pequeñas cartelas de la parte superior, en las que leemos (FERNANDO SANCHO ABAT I SANDOVAL HAVITO DE SANTIAGO I CAPELLAN DE S.M.). Como remate central de la verja aparece un escudo partido, en la diestra figura una luna y tres estrellas en alusión al apellido Abat (Abad), y en la siniestra la banda de los Sandoval; sobre el escudo una corona y encima una cruz, seguramente la de la orden de Santiago. Ignoramos cuánto costó esta reja que, al parecer, sería pagada con las limosnas de los devotos.

 

 

Autor: Miguel Ángel Sánchez García,

Publicado en el Programa oficial 2009 de la romería en honor a Ntra. Sra. de la Carrasca 



[1] A finales del SXVII y comienzos del SXVIII se realizaron diversos retablos en la comarca. Así en 1684, la villa de Fuenllana encargaba a Manuel Ordóñez San Pedro Castellanos y a su hermano Feliciano, maestros de pintores, que fabricasen, pintaran y doraran el retablo del glorioso santo Tomás de Villanueva (Archivo Municipal de Villahermosa, Caja IG-2, Papeles sueltos [Al parecer hay una catalogación nueva]. La escritura tiene fecha de 4 de abril de 1684) Por su parte, villa de Infantes también mandó construir un retablo para la Virgen de la antigua, en el que aprececela fecha de 1716, que posiblemente haga referencia al año en que fue finalizado (cfr. VALLE MUÑOZ, JF. Villanueva de /os Infantes histórica y monumental. Apuntes para un estudio monográfico, Infantes , 1992, tercera edición, págs. 81 y 105)[1]

 

[2] Este memorial se encuentra en Archivo Municipal de Villahermosa, Caja IG-4, papeles sueltos.

[3] Archivo Municipal de Villahermosa, Caja IG-4, papeles sueltos

[4] Según Don José Jimeno, esta verja fue realizada para sustituir a la que había de madera, y señala que fue hecha en 1791, supongo que se trata de un error tipográfico (Cfr. Guía para visitar los santuarios marianos de Castilla La Mancha, pág 167 (Volumen 16 de la serie María en los pueblos de España)

 

[5] Conocemos los nombres de sus autores porque, una vez terminado su trabajo, tuvieron ciertas discrepancias sobre lo que debía cobrar cada uno, y el caso terminó en un pleito (Archivo Municipal de Villahermosa, Caja IG-4, Papeles sueltos)

 

[6] Además de la verja Don Femando Sancho también les encargó otras obras de valconería  y clavazón para sus casas. También fue este caballero quien solicitó pintar un cuadro de la Virgen de la Carrasca.

Fdo: Miguel Ángel Sánchez, en programa oficial de la Fiesta de la Virgen 2009 

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