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Música en Villahermosa
Oraciones Cantadas del Viernes Santo

 

                             PARTIDA DE LA CRUZ HACIA EL CALVARIO.

(Al Salir el Nazareno)(Procedencia desconocida)

¡Oh Rey de reyes y señor de señores,

a quien sirven de honra hasta las deshonras mismas!

Azotado, escupido, abofeteado,

burlado como loco, mofado de ridículo,

Rey con corona de espinas,

juzgado por facineroso, sentenciado a muerte,

y con la cruz, en la que has de morir, sobre tus hombros.

Yo te adoro, yo te creo y confieso por inmenso Dios,

Inculpable, creador de todo y redentor del mundo.

 

Venciendo sales para vencer,

pues rindes, con tu salida,

la humana soberanía   

y será despojo de tu muerte,

la original culpa.

 

A encender vas el mundo con ese madero:

Sólo un fuego de inmensas piedades

pudiera dar brasa a la tierra, a tanta costa.

 

A cuestas llevas el lagar,

donde tú solo pisarás las uvas,

cuyo vino ha de resucitar a los muertos.

  

Emperador sois, que para realce de tu soberanía,

cargas sobre tus espaldas,

el trono, desde donde has de rendir, rendido,

los reinos que, por hierros de sus cabezas,

rehusaban vasallaje a la tuya.    

 

No es posible que Dios sea más Dios,

Pero, si pudiera ser, que Dios fuera más de lo que es,

Ahora, fueras más Dios con esa Cruz.

  

Esta voz, Dios, quiere decir el que queda:

¿Quién ha dado su cuerpo en comida,

su honra a la infamia, 

sus manos, a las sogas y cordeles,

sus espaldas, al azote,

su cabeza, a las espinas,

sus mejillas, a las bofetadas,

su cuello, a las cadenas,

sus carnes, al tormento,

su alma, a la congoja,

su naturaleza, para que le quiten la vida

y sus hombros, a la cruz,

para morir, en ella, siendo Dios?

 

¿Qué será, sino más Dios, a poder ser, pues, darlo más? 

Esto, ha sido no ser posible, como ser Dios, subiendo,

y haber hallado: ¿¡cómo crecer!?, bajando.

 

Mi hijo eres, lo mismo que tienes es lo que te di,

Pues, de amarte, estriba  mi mayor nobleza en esta corta dádiva

 

Dadme licencia para que os acompañe en esta jornada,

siquiera por la parte que llevas mía.

Pronto apronto, el centurión Quinto Cornelio y su compañía,

tocaron a marcha las trompetas y clarines,

avisando, caminarse, el escuadrón de la muerte, a dársela a la Vida.

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Ver y oirlas en directo

 

Las siguientes están tomadas de un manuscrito de 1867 conservado por Aureliano Vázquez Lorente. Han sido transmitidas oralmente en Villahermosa siendo cantadas en un semitonado muy peculiar. Actualmente sólo se cantan la 3ª,6ª,7ª,8ª y 9ª 

 

El téxto íntegro procede de un Vía Crucis del Reverendo Padre Fray Diego de Santiago. Carmelita Descalzo y Rector de su Colegio de Baeza[1]. La autoría de estas oraciones no es popular, sino culta y tampoco anónima, sino documentada. El libro es de 1740. Fe de erratas, 12 de abril de 1741. Actualmente este Vía Crucis se usa en Lorca, Murcia. (Ver adjunto el archivo)

 


 1ª ESTACIÓN: Jesús es condenado a muerte

Contempla aquí a tu Señor,

Desnudo y avergonzado,

Y duramente azotado,

Sólo por tenerte amor.

 

Míralo, ya sin aliento,

Herido, azotado y llagado,

Desecho, acardenalado,

Desfigurado y sangriento.

 

Alma, mira condolida,

Que me azotan de tal suerte

Que llego casi a la muerte,

Solo por darte vida.

 

Si por mis culpas os miro,

Tratado con tal rigor,

¿cómo no exhala, el dolor,

La vida en cada suspiro?

 

Cual si fuera esclavo vil

Me azotan de furia locos

Y aún les parecieron pocos

Pasando de cinco mil.

 

2ª ESTACIÓN: Jesús CARGA CON LA CRUZ

Alma, mira a buena luz,

A Dios de un leño abrumado

Que te dice lastimado:

Tus pecados, son mi cruz.

 

Considera con asombro

Que, siendo tú el delincuente,

Cargó el cordero inocente

Con la cruz sobre su hombro.

 

De unos crueles abrojos

Mi cabeza coronaron

Y tanto los apretaron

Que me punzaron los ojos.

 

Si con mi vista, Señor,

Os causo tales enojos,

Queden sin vista mis ojos,

A violencia de dolor.

 

Mira, después de azotarme,

Con tan inhumana inclemencia,

Cómo llevo con paciencia

La cruz en que han de clavarme.

 

Si Tú, mi ejemplo y mi luz,

Tal peso llevas mi Dios,

Que mucho, que yo por vos,

Lleve gustosa mi cruz.

 

3ª ESTACIÓN: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

De tu corazón destierra

Alma, el peso del pecado

Pues a Dios tanto Ha pesado

Que dió con la Cruz en tierra.

 

Alma de Jesús querida

Levanta del polvo al cielo

Pues Jesús cayó en el suelo

Porque tú no estés caída.

 

En tierra, de puro amante

Cayó angustiado y sediento

Míralo tan sin aliento

Que busca quien lo levante.

 

Levantad Jesús querido

Porque yo pueda vivir

Que no se puede sufrir

Veros por mí tan caído.

 

Tanto ya el peso me atierra

Que doy de rostro en el suelo

Alma mira que ya el cielo

Se ha juntado con la tierra.

 

Levantad, divino atlante,

De mi aliento, vida y ser,

Que ya basta de caer

Para que yo me levante.

 

4ª ESTACIÓN: JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE

Con un dolor muy prolijo,

Lleno de inmensa agonía,

El Hijo miró a María

Y María le vio a su Hijo.

 

Se abrazan con desconsuelo

Y de penas traspasados

Se suspenden eclipsados

Las dos lumbreras del cielo

 

Mi madre miró ante mí

Y al punto que me miró

El corazón me partió

Y yo el suyo le partí

 

¡Oh, dulce Jesús amado!

De dolor y compasión,

Se me parte el corazón;

Pésame de haber pecado.

 

No tiene igual esta pena

Pues, verle a mi Madre pura,

Anegada en amargura

Aunque está de gracia llena.

 

Por la eterna dulzura

Que por el pecado perdí

Quisiste pasar la calle

de la mayor amargura.

 

5ª ESTACIÓN: Simón cirineo ayuda a llevar la cruz

Por lograr su mal deseo,

Aquella malvada gente,

Dan al cordero inocente,

Por alivio, un cirineo.

 

No le dan por aliviarle

Sino por que no se muera

Y puedan, de esta manera,

Llegar a crucificarle.

 

Como me ven desmayado,

ME aplican un cirineo.

No es piedad, sino deseo

De verme crucificado.

 

¡Oh! que fatigado os veo,

Con ese leño mi Dios,

¡QuiÉn lo llevara por Vos!

Muriendo en tan justo empleo.

 

Pues no puedo sustentarlo

Y ves que ya desfallezco,

Alma, mira si merezco,

Que me ayudes a llevarlo.

 

Aquí estoy, Dios soberano,

Que aunque ese peso es cruel,

No dudo, podré con él,

Como no apartes tu mano.

 

6ª ESTACIÓN: La Verónica limpia el rostro de Jesús

Con un  compasivo llanto

El rostro, a Cristo limpió

La Verónica, y sacó

En premio, su rostro santo

 

Mira alma, aunque te asombres

De Jesús, el rostro hermoso

Tan mudado y horroroso

Que apenas parece hombre.

 

Contempla cual es tu ofensa

Pues en su cara, estampada

La deja tan afeada,

Siendo de belleza inmensa

 

¡OH Jesús dueño Divino!

Todo el corazón te doy

Para que lE imprimas hoy

Ese rostro peregrino.

 

Era mi rostro un espejo

Y tanto lo han afeado

Que en un lienzo retratado

No es si quiera su bosquejo.

 

Jesús mío ese color

Que a la cara os ha salido

Me dice bien Advertido

Que estais enfermo de amor.

 

7ª ESTACIÓN: Jesús cae por segunda vez

La gravedad de tu ofensa

De tus culpas, el exceso,

Rindió otra vez con su peso

A la Majestad inmensa.

 

Tu eres causa, pecador

Que segunda vez rendido

Se vea tu Dios caído

Gime y llora con dolor.

 

 Así me oprime el pecado

Que cometas con anhelo

Que, siendo quien soy, al suelo,

Otra vez me ha derribado.

 

Haced, pues tenéis poder,

¡Dulce Jesús de mi vida!

Por tu segunda caída

Que yo no vuelva a caer.

 

¡Quién será tan inhumano!

¡Quién será tan de diamante!

Que, para que me levante,

No me quiera dar la mano.

 

El paso que llegó a verte,

Tanto Jesús, en mí labra

Que te doy mano y palabra

De no volver a ofenderte.

 

8ª ESTACIÓN: Jesús consuela a las mujeres

Lleno de angustias mortales,

Dijo nuestro amado bien:

Hijas de Jerusalén,

Llorad sobre vuestros males.

 

Si esto os mueve a compasión,

Mejor os debe mover

Mirar, los que han de perder

El fruto de mi pasión.

 

Por tÍ voy tan mal tratado

Y aunque me veas así

Alma, no llores por mí,

Sino llora tu pecado.

 

Ya vuestro consejo oí

Mas, Señor, una de dos:

O he de llorar por vos,

O vos no lloréis por mí.

 

Mas, corra el divino encanto,

Esas fuentes peregrinas,

Que sus corrientes divinas

Son origen de mi llanto.

 

¿QuÉ llore por mis pecados

Me dices? ¡ Oh gran Señor!

Dadme un perfecto dolor

Y Quedarán bien llorados.

 

9ª ESTACIÓN: Jesús cae por tercera vez

Pecador, mira advertido,

Que llevando tu pecado

De Muerte, a Dios Ha pesado,

Que tres veces ha caído.

 

Pondera la gravedad

De tus culpas y altiveces

Pues, que dieron tantas veces

En tierra con la deidad.

 

Alma, atenta considera,

Que por tí, dí otra caída

Date ingrata, por vencida,

Pues ya, ésta, es la tercera.

 

Por señas del sentimiento

Que tiene mi corazón,

Te pido señor, perdón

De mi loco atrevimiento.

Como ya iba de tres,

¡Oh que rigor inhumano!

En vez de darme la mano

Me dieron de puntapiés.

 

¡Criador de cielo y astro

Por mí, pisado y caído

Pésame de haber yo sido

La causa de tus arrastros.

 

10ª ESTACIÓN: Jesús despojado de sus vestiduras

Por cubrir la desnudez

Que originó tu pecado,

Desnudo y avergonzado,

Jesús, se mira otra vez.

 

La ropa de la inocencia,

Tendrás por eternidades

Si dejas las vanidades,

Por traje de penitencia.

 

La túnica no cosida,

Que mi madre me tejió,

Junta, con mi piel salió,

Toda, en mi sangre teñida.

 

Con indecible crueldad

De ropa me despojaron,

Mas no porque desearon,

Ver desnuda la Verdad.

 

¡Oh mansísimo Cordero,

¿Quién ha sido el desollado?

No es otro, que es mi pecado,

Que es, cual lobo carnicero.

 

11ª ESTACIÓN: Jesús es crucificado

Aquí, Jesús fue clavado

Por tí, de manos y pies,

Pecador, que así lo ves,

¿cómo abrazas el pecado?

 

Por tus yerros y mentirás,

Se vió en un trance tan funesto,

Duélete de haberlo puesto,

Como en esa cruz le miras.

 

Contempla el dolor acerbo

Que tendría el soberano

Cuando ya el pie, ya la mano,

Traspasó el yerro protervo.

 

Pues, por mí estáis enclavado

Digo Señor que pequé

Y que esos clavos forjé,

Del yerro de mi pecado.

 

Si buscan el bien cabal

Vengan a mí los humanos,

Que estando rotas mis manos

Es fuerza de libertad (SER LIBERAL)

 

De cuantos bienes, mi Dios,

En cielo y tierra miro,

Por uno sólo suspiro,

Y este uno, sólo sois Vos.

 

 12ª ESTACIÓN: Jesús muere en la cruz

Alma, que estáis sumergida,

Del mundo, en el torpe sueño,

Despierta y mira en un leño

Muerta y pendiente la vida.

 

Dios pasó el dolor profundo

De morir tan sin consuelo

Porque tú, vivas al cielo,

Y mueras del todo al mundo.

 

 

Ni los clavos, ni el madero

Me tienen crucificado,

Sino sólo tu pecado

Y lo mucho que te quiero.

 

Si mi gracia y mi favor,

Alma, pretendes tener,

Hasta el fin me has de querer,

Pues yo muero por tu amor.

 

¡Mi Dios pues!, llego a mirarte,

Muerto por mí, de esta suerte,

Haz que yo pase la muerte

Antes que deje de amarte.

 

Cuando muerto os considero,

¡Vida mía!, por mi amor,

Quiero morir de dolor,

De ver, que por vos, no muero.

 

13 ª ESTACIÓN: El cuerpo de Cristo es bajado de la cruz

Aquí, a Jesús desclavaron,  

Y, en los brazos de su Madre,

La viva imagen del Padre,

Muerta la depositaron.

 

Con indecible tristeza

Mira Al autor de la vida

Y lo ve hecho una herida

De los pies a la cabeza.

 

Alma, contempla a María

Mirando al Hijo en sus brazos

Muerto y hecho mil pedazos

¡Qué dolor no sentiría!

Ofrenda de mis entrañas

¿Quien te puso de tal suerte?

¡Es posible que tal muerte

Te dieran culpas extrañas!

 

Yo, Virgen Madre, yo fuí

Quien, con mi grave pecado,

A vuestro Jesús amado

Muerte afrenta le di.

 

Madre del amor más fuerte

Dame Señora tu llanto

Para sentir tu quebranto

Mis pecados y su muerte.

 

14 ª ESTACIÓN: Jesús es sepultado

Contempla la Virgen pura

Alma, en dolor tan prolijo

¡Cómo quitarle a su hijo

Para darle sepultura!

 

Ver muerto a mi dulce amante

Era excesivo rigor

Mas, quitármele el dolor

Que no tiene semejante.

 

¿Cómo podré tomar puerto

cercado de tanta ola?

¡cómo es, el quedarme sola

Sin Jesús vivo ni muerto!

 

¿No hay quien se mueva a piedad

De verme tan afligida?

Almas, ¡Que pierdo la vida!

De quedarme en soledad.

 

No lloréis, Señora mía,

Del cielo, divina aurora

Que aquí me tienes, ahora,

Para hacerte compañía.

 

En un mármol, duro y yerto

Aquí yace sepultado

Tu Rey: un Dios y un soldado

Que ha vencido siendo muerto.

Documentos adjuntos
Oraciones madrugá villahermosa. Vía Crucis Lorca

Oraciones-vía Crucis madrugá villahermosa.

Oraciones Madrúga PPS sin música

Oraciones Madrúga PPS con canto
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