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Villahermoseñ@s
Consagrados/as de Villahermosa. Sagrario Ortiz Núñez
publicado el Wednesday, February 9, 2011

Comenzamos otra sección dentro de este apartado dedicado a los cristianos de especial consagración y que son naturales de nuestra parroquia.

Sagrario Ortiz Núñez,

Laica consagrada, del Instituto Secular Cruzadas de Santa María

 

            Fue una gran sorpresa para mí encontrarme hace unas semanas,  en el correo electrónico, un saludo y una invitación, ¡nada más y nada menos!... que desde Villahermosa…

            Quienes estamos lejos de nuestro pueblo y de nuestro país, a muchos kilómetros, pensar en Villahermosa es como traer a la memoria recuerdos casi sagrados. Yo nací en Villahermosa, pero actualmente vivo en la ciudad de Medellín, Colombia. Y llevo aquí desde el 2000, ya van casi 11 años. ¿Cómo llegué aquí?  

            Es la historia que deseo compartir con vosotros y que se inicia, precisamente, en Villahermosa. Comenzaré presentándome: me llamo Sagrario Ortiz Núñez y nací en la calle Santa Ana, n° 7, el 23 de septiembre de 1971. Mis padres son Tomás y María, y soy la séptima de diez hermanos. Mi familia es el regalo más grande que he recibido de Dios y del que siempre estaré agradecida, pues en ella recibí todo: la vida, las personas que más me quieren y a las que más quiero, una educación, mucha alegría…, pero sobre todo, la fe!!! El amor a Dios-Padre y a la Virgen María me lo transmitieron mis padres y mis hermanos, cada uno a su manera…, casi por contagio.  

            Mis primeros cuatro años los viví en Villahermosa, pero a partir de los cinco, toda la familia nos trasladamos a Madrid. Allí comencé a estudiar en el Colegio La Inmaculada, de las Madres Escolapias y estuve hasta los 16 años. En el colegio recibí la preparación para la Primera Comunión,  y la Confirmación, y así fui creciendo en la fe. Estos dos sacramentos marcaron mi niñez y juventud, respectivamente, casi sin darme cuenta. Para mí Jesús se convirtió muy pronto en un Amigo muy fiel, siempre presente, en los momentos de alegría y también en las dificultades; y María me enseñaba a tratar con Él con mucha confianza.  A los 17 estudié el COU en el Colegio Valdeluz, de los Padres Agustinos, y a los 18 entré a la Universidad Politécnica para estudiar arquitectura. Aunque vivíamos en Madrid, durante los períodos de vacaciones nos íbamos a Villahermosa y disfrutábamos en familia y también con los amigos.

            Pasaban los años de estudio en la universidad y, al exterior aparecía como una joven más, alegre, creativa, un poco tímida, inquieta y rebelde, muy sensible, enamorada de la vida (apasionada por mi carrera),  pero interiormente…  con grandes deseos que entregar toda mi vida y mi juventud a un Gran Amor. Yo todavía no sabía bien qué era lo que buscaba mi corazón. Se manifestaba en un deseo de servir a los demás, una y otra vez venía a mí la idea de ser misionera que ya desde pequeña Dios fue despertando, de dejar todo lo que más quería por Alguien que ya antes lo había hecho por mí. Cuando estaba en el cuarto año de carrera, como estudiante de arquitectura, tuve la oportunidad de participar en una experiencia misionera en México, durante un mes, un grupo de estudiantes de diferentes carreras apoyamos con nuestro trabajo una misión en un barrio muy pobre de Guadalajara.  Durmiendo en el suelo, sin agua potable, sin servicios eléctricos, sin comodidades, compartiendo otra cultura…, descubrimos que éramos muy felices. Los más pobres nos enseñaban a compartir y a valorar las cosas y, sobre todo, a las personas. Dios me confirmaba en mi vocación misionera, pero ¿cómo?: terminaría la carrera y me iría a los lugares donde se necesitara un arquitecto (para hacer hospitales, escuelas, casas, etc.) y no lo pudieran pagar…

            Dios tenía otros planes para mí, y yo debía descubrirlos…

            Tuve la oportunidad de hacer a unos Ejercicios Espirituales, en silencio completo durante cuatro días. Me invitó una compañera de la universidad justo cuando yo más lo necesitaba. La Virgen María, Ntra. Sra. de la Carrasca, se encargó de ir descubriéndome cuál era la voluntad de Dios para mí, y para ello se sirvió de una de sus obras: el Instituto Secular Cruzadas de Santa María. Hice los Ejercicios Espirituales que ellas organizan para jóvenes, y el Espíritu Santo me fue mostrando que ésta era mi vocación. Los miembros de un Instituto Secular somos laicas consagradas, es decir, que vivimos nuestra consagración (con votos de pobreza, virginidad y obediencia) en medio de las estructuras sociales, desde nuestra profesión hacemos nuestro apostolado, alma a alma, especialmente con los jóvenes y familias, llevando a Dios allí donde nuestros hermanos trabajan o estudian. Somos misioneras al estilo de la Virgen. Éste era el lugar que Dios había soñado para mí: y ésta es mi misión... Realmente, Dios me mostraba que no quería mis cualidades, mis obras, mi carrera…, Él me quería a mí. Dios estaba enamorado de mí y yo me iba enamorando de Él más y más. Esa amistad que desde niña tenía con Jesús, ahora se manifestaba en un gran Amor, el único que podía llenar mi corazón. Con María me llené de confianza y mirándola a Ella, me atreví a pronunciar también sus palabras: “Hágase en mí según tu Palabra”. Ingresé en el Instituto en Madrid el 8 de diciembre de 1995, el día de La Inmaculada.

            Terminé la carrera de Arquitectura, y la Virgen me necesitaba en Medellín, una de las últimas ciudades que habíamos fundado en ese momento. Llegué en junio de 2000. Desde entonces estoy como profesora en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Pontificia Bolivariana, en contacto diario con jóvenes que como yo sienten una atracción especial por esta carrera, y justo en el ámbito donde Dios quiso cruzarse en mi camino. Ahora me pide colaborar con Él en despertar inquietudes más profundas en los jóvenes estudiantes y en los profesores-compañeros de trabajo, que no conocen a Dios o, tienen una idea deformada y con muchos prejuicios sobre Él. Esta misión me parece más difícil pero también más necesaria, pues a largo plazo tiene un mayor alcance. Aprovechamos los trabajos de clase para prestar una ayuda a la población de más bajos recursos en la construcción de sus casas, ayudamos a niños pobres con clases de apoyo, visitamos residencias de ancianos, etc. Son los primeros medios para suscitar y orientar un deseo de ayudar a los demás. Después, algunos comienzan a sentir deseos de aprender a orar y descubrir a Dios para darle entrada en sus vidas. Vuelven a los sacramentos después de muchos años, incluso desean hacer Ejercicios Espirituales en silencio…, como un día me sucedió a mí.

            En nuestra casa de Medellín vivimos actualmente siete cruzadas misioneras (laicas consagradas), cinco de Medellín, dos de Perú y yo, de España. Y durante los fines de semana llegan muchas jóvenes entre los 14 y 24 años para participar en las actividades formativas. Todos los sábados a las 7.30 am. celebramos la Misa de la Virgen, ofreciendo el sacrificio de madrugar un sábado por los jóvenes de todo el mundo. Después continuamos con las reuniones, por edades, donde tratamos temas de formación en valores, sobre la Biblia, los sacramentos e Historia de la Iglesia. Terminamos con ensayos de coro, teatro y bailes. Ahora estamos muy entusiasmadas preparando la Jornada Mundial de la Juventud en agosto 2011. Nos toca hacer actividades extras para conseguir dinero para el viaje: café misionero, venta de chocolates y postres, bingos, etc. Esperamos encontrarnos allí en Madrid!!!!
 

 

Nota de la parroquia: Nuestra paisana Sagrario nos invita a colaborar económicamente con la Misión que su Instituto tiene en Medellín.

Por ejemplo: apadrinando el traslado de un niño al colegio por 2€/mes.

Si alguien lo desea pude ponerse en contacto con ella  ortizsagrario@hotmail.com o con la parroquia   info@iglesiaenvillahermosa.com

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